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FIEBRE PORCINA AFRICANA: LA CRISIS QUE YA HABÍA SIDO ANUNCIADA

LO QUE YA ESTABA ESCRITO: UNA ADVERTENCIA QUE HOY COBRA VIDA

Hace unos días, en medio de la rutina, tomé en mis manos un libro que, a simple vista, podría parecer uno más dentro de tantos textos técnicos del sector agropecuario. Se trata de Reflexiones sobre la Agropecuaria Dominicana: Producción Animal, de Emilio Armando Olivo Ponce de León. Lo abrí sin mucha expectativa, como quien hojea buscando una idea, una referencia o simplemente algo que le sume. Pero hubo un momento en el que tuve que detenerme.

El título del apartado decía: “Fiebre Porcina Africana: ¿Puede venir nueva vez?”.

Y ahí fue donde me llamo mucho la atención.

No era un análisis escrito hoy, ni después de que el problema volviera a aparecer. Era un texto redactado en los años 90, con una claridad que impresiona, donde el autor advertía, sin dramatizar, pero con firmeza, que las condiciones estaban dadas para que esa enfermedad regresara al país. No hablaba desde la especulación, hablaba desde la experiencia, desde la memoria histórica y, sobre todo, desde el conocimiento técnico.

Mientras avanzaba en la lectura, la sensación era inevitable: esto no era una simple reflexión… era prácticamente un pronóstico.

El autor planteaba algo que hoy resulta imposible ignorar. Señalaba que no se podía confundir el libre comercio con el descuido sanitario, que abrir las puertas a productos sin el debido control representaba un riesgo real para la producción nacional. Hablaba de la entrada de derivados del cerdo desde zonas afectadas, de la permisividad, de la falta de rigor en los controles, y de cómo ese tipo de decisiones, aunque parezcan pequeñas, terminan teniendo consecuencias enormes.

Y lo más impactante es que, al leerlo hoy, uno no siente que está frente a un texto antiguo. Todo lo contrario. Cada línea conecta directamente con la realidad actual.

Porque hoy, décadas después, estamos viviendo exactamente eso.

La Fiebre Porcina Africana se está viviendo hoy. Es una situación que ha vuelto a golpear al país, afectando la producción, generando pérdidas y, como siempre, impactando con más fuerza al productor pequeño, al hombre de campo que depende de su trabajo diario para sostener a su familia. Y es ahí donde uno entiende la magnitud de lo que estaba escrito en esas páginas: no fue una sorpresa, fue algo que ya había sido advertido.

El propio autor recordaba en su escrito lo ocurrido en 1977, cuando la enfermedad entró al país y provocó uno de los golpes más duros al sector porcino dominicano. Se sacrificaron animales, se destruyó una base productiva importante y se generó un impacto económico y social que todavía forma parte de la memoria del campo. Pero más allá de recordar ese episodio, lo que hacía era lanzar una alerta clara: las mismas condiciones que permitieron aquella crisis seguían presentes.

Y tenía razón.

Porque hay algo que se repite en esta historia, y es el hecho de que muchas veces los problemas sanitarios no se agravan por falta de conocimiento, sino por falta de acción. El texto también señala cómo, incluso con organismos internacionales confirmando situaciones sanitarias, hubo quienes prefirieron negarlas, minimizarlas o simplemente ignorarlas. Y ahí es donde está el verdadero riesgo.

Una enfermedad como la Fiebre Porcina Africana no avanza porque sí. Avanza cuando encuentra espacio, cuando hay descuido, cuando se baja la guardia.

Leer ese capítulo no solo fue encontrar una reflexión interesante. Fue enfrentar una realidad que molesta: en el país, muchas veces se advierte, se explica y se documenta… pero no siempre se actúa a tiempo.

Este tipo de textos nos recuerdan algo fundamental: el campo habla, los técnicos hablan, la historia habla… pero hay que estar dispuestos a escuchar. Porque cuando no se escucha, lo que era una advertencia termina convirtiéndose en una realidad.

Hoy, al mirar lo que está pasando, no se puede decir que no se sabía. Lo que sí se puede decir es que no se tomó con la seriedad que merecía.

Y quizás ahí está la lección más importante de todo esto.

Porque más allá de lo que ya ocurrió, lo que realmente importa es lo que viene. Si no se corrigen las fallas, si no se fortalecen los controles y si no se asume la sanidad animal como una prioridad nacional, la historia no solo se repite… se agrava.

A veces, la diferencia entre prevenir una crisis y sufrirla está en algo tan sencillo como prestar atención a tiempo.

Y este libro, escrito hace más de 30 años, ya lo había pronosticado.

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